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| La
jábega malagueña |
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| breve
aproximación histórica |
Francisco Texeira Moreno |
Málaga,
2004 |
Última
actualización:
8 Julio, 2005
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Hoy
en día existen diversas embarcaciones menores de pesca
cuyos nombres no sólo están etimológicamente
relacionados, sino que además tienen una historia común:
la jábega, en Málaga;
el xabec, en las islas Baleares
(emparentado con "la catalana"; el sciabecco,
en el sur de Italia, y el sambuk,
en el Mar Rojo.
Pero
antes de adentrarnos en la historia de la jábega malagueña,
veamos algunos detalles de estos barcos. |
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- El
xabec menorquino es, como
nuestra jábega, una embarcación costera
usada tanto para la pesca de arrastre manual, como
para la de bajura. Aunque solía tener un mástil
con una vela latina, que colgaba de una botabara sujeta
a proa, también se usaban remos.
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El
sciabecco italiano era
una embarcación de tras palos con la que
se pescaba usando la sciàbbeca,
red que una vez lanzada al mar podía ser
recogida desde la orilla por los pescadores o bien
en alta mar con otra barca.
Las entradas en el diccionario etimológico
italiano dicen:
sciàbbeca - s.f. sciabica;
specie di rete; ar. sabaka - grossa rete
da pesca. (Nigro, 388) [1]
sciabbécco - s.f. grossa
barca che trascina la sciabica; sp. jabeque;
ar. sabak - rete. (Belot 357; Nigro, 388)
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- En
cuanto al Sambuk, es ésta
una embarcación que se encuentra únicamente
en el Mar Rojo. Su origen está en Aden, en
el sur de la península arábiga. Su proa
recuerda la hoja de una cimitarra (sable corto usado
por los turcos y los persas), mientras que la popa
es plana y recta. Con una eslora media de 25 metros,
se utilizaba para el transporte de personas y mercancías
por las costas de Suez y Somalia. De esta embarcación
procede el “sambuchi” italiano,
y su nombre, según algunas fuentes, procede
del árabe sabak, veloz (¿?). [2]
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- La
Jábega es la embarcación
pesquera malagueña por antonomasia. Con una
eslora media de 6 metros y una manga de 1’80,
el diseño de su proa y el poco calado la
convierten en una embarcación muy rápida.
Suele llevar ocho remeros, más un timonel
con un remo guía, o "espailla", pues
carece de timón.
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Los
pescadores usaban esta embarcación para “echar
el copo”, red con forma de media luna, con dos
bandas y un copo en el centro. En realidad, el nombre
de esta red es Jábega. |
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Un
cabo de la red quedaba en tierra mientras que con
la barca se trazaba un semicírculo y llegaba
con el otro extremo a una distancia de 100 metros.
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Ya
en tierra, los pescadores iban recogiendo la red,
unos a mano, otros con ayuda de una “traya”
(cinturón que se colgaba en bandolera sobre
el pecho, con una cadena en el extremo rematada por
un trozo de corcho o madera, y que facilitaba el arrastre).
Esta operación se repetía a primeras
horas de la mañana, varias veces seguidas. |
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Hasta
principios del siglo XX, la jábega solía
tener un mastil abatible inclinado, con una vela latina,
similar al del xabec o el sambuco. Durante décadas,
su uso en el litoral costero malagueño fue abundante,
aunque lamentablemente, hoy quedan pocas.
En
la fotografía, posiblemente de la década
de 1920, podemos ver unos
sardinales o faluchos, que se dedicaban
a la pesca de la sardina, calando extensos paños
de redes que quedaban sumergidos a media agua y asi
el pescado se atrapaba enmallado.
Junto
a ellas, en la arena, los pescadores reparan las
redes.
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Se
podría pensar que este remate de proa procede
de un trinquete inclinado a modo de bauprés,
en el que se sujetara el extremo de una vela latina.
Existen
grabados y fotografías antiguas como éstas,
tomadas entre 1920 y 1930, en los que se pueden ver
jábegas varadas en las playas o navegando a
vela por la bahía del puerto de Málaga
[3].
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Ademas
de los remos y el hierro (ancla), la
jábega tenía un
elemento característico: la percha o pértiga,
un palo largo con la punta de metal que ayudaba a
mantener la barca cuando se encontraba a pié de
rebalaje. Las maniquetas (cuatro palos que
se encuentran sobre la proa) servían para amarrar
el hierro que nunca se ponía
por popa. |
| Pero
si hay algo característico (¿y único?)
en la jábega malagueña, es su proa.
Se trata de un remate frontal fuertemente ajustado
a la roda, con dos refuerzos laterales y una superficie
lisa en forma de “S”, a modo de “mascarón”. |
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Dos
imágenes con casi un siglo de distancia: regatas
de jábegas en el puerto de Málaga, con
ocasión de la festividad de la Virgen del Carmen. |
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Según
el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española,
la jábega es una red de más de cien
brazas de largo, compuesta de un copo y dos bandas,
de las cuales se tira desde tierra por medio de cabos
muy largos. Y una segunda acepción dice que
es una embarcación parecida al jabeque, pero
más pequeña, que sirve para pescar.
Etimológicamente,
la palabra jábega procede del árabe
šábaka, (‘red’),
y éste de šábak (’enredar’,
‘entrelazar’). De estos términos
derivó también el término jabeque,
‘cierta embarcación costanera‘.
[4].
En
árabe vulgar, en el siglo XIII se denominaba
šebbek a las embarcaciones ligeras para
la pesca con red. Los ocho siglos de dominación
musulmana de la península Ibérica hicieron
el resto. Hoy, en la costa mediterránea de
Almería, pescar al jabeque, es hacerlo utilizando
una red que es arrastrada desde la orilla.
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Es
evidente que al menos estas cuatro embarcaciones tienen
un mismo origen etimológico, pero también
es cierto que comparte un mismo antecesor: el
jabeque. |
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Durante
los siglos XVI, XVII y XVIII, los corsarios argelinos
y tunecinos realizaban frecuentes incursiones contra
las costas españolas del Mediterráneo,
sembrando el terror entre las poblaciones costeras.
La táctica era adentrarse con una flotilla variable,
entre 6 y 20 jabeques, en aguas costeras españolas
y, en menos medida, francesas o sicilianas, desembarcar
en las inmediaciones de un puerto indefenso, ocuparlo
y saquearlo y retirarse rápidamente, antes de
que las flotas de galeras de defensa costera pudieran
interceptarlos.
Inicialmente
el jabeque berberisco era propulsado por remos y velas,
aunque era la vela el sistema preferido de navegación,
empleando los remos únicamente para maniobras
de puerto o en caso de calma chicha. A finales del siglo
XVII los corsarios magrebíes modifican la estructura
del jabeque suprimiendo los remos dando lugar a un buque
de casco alargado, fácil de maniobrar y de poco
calado, con tres mástiles que llevaban como aparejo
velas latinas o triangulares. Lo más característico
era la inclinación hacia delante del palo de
trinquete. Es bastante posible que este diseño
de la proa del jabeque diera lugar, como he dicho anteriormente,
al de la actual jábega malagueña, que
aunque hoy ya no usa velas, sí lo hacía
hasta principios del XX. |

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Durante
el siglo XVIII, entre las embarcaciones pesqueras de tamaño
mayor que navegaban por las aguas del Mediterráneo
se encontraba el jabeque, modelo derivado de una nave
propia de los piratas berberiscos, con cierto parecido
a la señorial falúa. El jabeque poseía
tres mástiles para llevar velas latinas, aunque
también solía navegar a remo. Pertenecía
al género "góndola", con la proa
y la popa más o menos puntiagudas y levantadas.
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| No
es de extrañar que los constructores de embarcaciones
pesqueras reprodujeran las líneas y las características
de las embarcaciones mayores que fondeaban en sus costas,
en especial si eran rápidas. Además de su
poco calado, las velas latinas que las pequeñas
embarcaciones pesqueras han usado durante siglos, coinciden
con las del jabeque y las dotaban de maniobrabilidad y
velocidad. |
| En
este sentido, la forma de la roda del xabec no reproduce
el clásico “mascarón” de proa
de la jábega malagueña, sino que tiene un
corte recto y totalmente vertical que recuerda al de la
dghajsa, embarcación tradicional de Malta del tipo
“góndola”. Es lógico pensar
que dos embarcaciones pesqueras de unas islas mediterráneas
compartan el mismo estilo de proa. Pero al mismo tiempo,
es curioso que la proa del sambuco (en Italia, Turquía
y el golfo de Arabia) sea la misma que la de los moliceiros
de Averiro, en Portugal, con la proa curvada hacia arriba
en forma de cimitarra. Hay sin duda una relación
entre todas estas embarcaciones pesqueras. |
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De
todos los elementos decorativos de las barcas
de la familia de la jábega, quizá
los más distintivos sean sus dibujos
con vivos colores y la presencia de ojos en
proa.
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Con
respecto a los colores, el xabec menorquino suele estar
pintado de blanco, con la tapa de regala y la roda barnizadas,
mientras que la jábega malagueña lleva
los cintones pintados de vivos colores (rojo, azul,
verde...). Asimismo, en las jábegas usadas en
ocasiones especiales, la borda suele decorarse con flores
(claveles, principalmente), formas geométricas
(círculos, ¿soles?, y medias lunas) e
incluso motivos religiosos (como la Virgen del Carmen).
En
el sur de Italia, los pescadores también decoran
sus barcos con colores muy vistosos, pero quizá
los más llamativos sean los de las dghajsas maltesas,
cuya decoración se parece bastante a la de los
moliceiros de Aveiro. [5] y [6] |
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dghajsa
maltesa (izquierda) y moliceiro portugués
(derecha) |
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| La
presencia de ojos a ambos lados de la proa requieren una
explicación. En tiempos ya muy remotos, el símbolo
de los Ojos de Horus, posiblemente el más antiguo
y puro de los emblemas médicos, era pintado en
la proa de los barcos, aparecía en amuletos y talismanes
protectores, y formaba una parte importante en la decoración
de los sarcófagos de las momias egipcias. Cuenta
la leyenda, que los ojos de Osiris eran pintados por los
egipcios en sus veleros del Nilo, como un talismán,
para proteger a los navegantes. [7] |
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| Hoy
en día se pueden ver ojos pintados en las proas
las embarcaciones pesqueras menores de todo el Mediterráneo
(Malta, Italia, Turquía, norte de África,
España...) y, sorprendentemente, en la costa atlántica
de Portugal. |
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| Ya
en la Edad Media, el símbolo del ojo también
se suponía que anulaba los efectos del mal de ojo
con suma eficacia. Pintar ojos en la proa de los barcos
ha sido también durante siglos una forma de dotar
a la embarcación de “vida”. El barco
no es sólo una herramienta de pesca o un medio
de transporte, era como un ser dotado de vida que surcaba
el mar guiado por los hombres. |
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| ¿Cuál
es la relación entre todas estas embarcaciones?
¿Por qué algunas tienen el mismo diseño?
¿Cómo es posible que se decoren de la misma
manera embarcaciones pertenecientes a pueblos tan alejados?
Todas las fuentes consultadas parecen señalar una
respuesta común: los fenicios.
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| Fue
alrededor del año 5.000 o 4.000 antes de nuestra
era cuando un grupo de hombres de origen cananeo, raza
semita y lengua semítica, procedente del golfo
pérsico o Arabia se establecieron en las costas
septentrionales sirio libanesas. Su territorio era una
débil franja costera aislada del continente por
una cadena de montañas, los montes del Líbano
cubiertos entonces por espesos bosques de cedros. Lo que
los fenicios necesitaban para construir sus excelentes
naves, e incluso para suministrar madera de alta calidad
y precio al Egipto faraónico. Según Herodoto
los fenicios eran un pueblo "botado al mar por su
geografía". [8] |
| La
colonización fenicia no tenía carácter
político, no tendía a la expansión
ni a la conquista de territorios. Los fenicios se limitaban
a establecer factorías comerciales. Este pueblo
recorrió las costas del Mar Mediterráneo,
el Mar Báltico, las costas de Inglaterra e incluso
circunnavegó Africa. Aunque la autenticidad de
esta última empresa ha sido puesta en duda por
algunos historiadores, sí se ha demostrado que
los Fenicios exploraron la costa oeste africana y toda
la Europa mediterránea. |
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Localiza
tres tipos de barcos en este plano de los asentamientos
fenicios en el Mediterráneo occidental.
Dibujo
de una nave fenicia.
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| Es
por esto que hablar de los fenicios es hablar de
marinos expertos. Entre las contribuciones más
importantes que este pueblo hizo a la navegación,
fue la invención del birreme. El birreme
fue la embarcación que permitió a
los Fenicios recorrer extensas distancias, estaba
constituido por una doble fila de remos y una vela
fija, que era de gran utilidad cuando soplaba viento
favorable. Y en el siglo VII antes de Cristo, el
armador corintio Aminoklis construyó el primer
trireme del que se tienen noticias. |
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Reconstrucción
de un trireme, de la armada griega, y modelo a
escala construido por John
& Philippos en el que se puede apreciar
el espolón defensivo y unos ojos en proa. |
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| En
estas embarcaciones, la popa era semejante a la de los
barcos comerciales, pero la proa se apartaba bastante,
puesto que constituía la parte más importante
de la embarcación y el arma ofensiva durante las
batallas. Era precisamente en la extremidad de la proa
donde se colocaba el espolón, es decir, una punta
de bronce de diferentes perfiles que se utilizaba para
destrozar los costados de los barcos adversarios. A los
lados de la proa estaban ubicados los acostumbrados ojos,
encima de los cuales se hallaban los orificios por los
que pasaban los cables de las anclas. [9] |
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| Creo
que no hay duda, la jábega malagueña (al
igual que las otras embarcaciones emparentadas con ella)
tiene un origen fenicio, complementado con elementos procedentes
de los pueblos que han surcado el Mediterráneo
durante siglos. De ese origen quedan hoy: el mascarón
o espolón en la proa, los ojos y sus características
constructivas, poco calado, anchura..., que hacen de ella
una embarcación veloz. |
En la actualidad, su uso ha quedado relegado a regatas deportivas en algunas localidades costeras malagueñas. [10]
Solo nos queda esperar que la jábega malagueña no corra la misma suerte que la civilización fenicia, aunque al paso que vamos... |
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Fuentes
consultadas:
[1] http://web.rdn.it/nofla/aracil.htm#Lista%20di%20termini
[2] http://www.nautica.it/info/cultura/dhows.htm
[3] (c) Fotografías antiguas: Colección privada
de José Pérez Murillas (1862-1939). Catálogo
de la exposición “Una visión inédita
de Málaga durante los años 20 y 30”, editado
por el Área de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de Málaga;
y Colección de la Obra Sociocultural de Unicaja.
[4] Corominas, J. Diccionario Etimológico de la Lengua
Castellana, Gredos, Madrid, 1980
[5] http://www.visitmalta.com/
[6] http://www.cm-aveiro.pt/
[7] http://www.institutoestudiosantiguoegipto.com
[8] Los Fenicios, Vol. I , II. En Orígenes del hombre,
Ediciones Folio. Barcelona, 1995
[9] http://usuarios.lycos.es/grandescivilizacione/id52.htm
y http://www.fenicios.com
[10] http://www.saych.fibranet.org/jabega.htm
Agradecimientos:
[*]
Paco
López, de El Palo, Málaga, por su inestimable aportación
sobre los nombres de las partes de la jábega. |
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